Interesada en Quevedo, me encuentro con La Hospedería Real de Quevedo, un hotel con encanto que merece la pena visitar en familia o en pareja, situado en Villanueva de Los Infantes (Ciudad Real).
El hotel tiene la peculiaridad de estar enclavado en el Convento de los Dominicos, un edificio del Siglo XVI que conserva el Museo-Celda donde murió Francisco de Quevedo el 8 de septiembre de 1645.
La Hospedería Real de Quevedo ofrece también visitas al museo (dentro de la hospedería) y al Archivo histórico y Casa de Francisco de Quevedo en su Señorío de Torre Juan Abad (a 18 km.), así como un recorrido turístico por las Lagunas de Ruidera y una excelente programación cultural en torno al teatro de Almagro.
Y para terminar, y ya que estamos en tierra de vinos, os dejo con uno de los sonetos más populares de Quevedo y mi preferido:
"Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un pez espada muy barbado.
Érase un reloj de sol mal encarado,
érase un alquitara pensativa,
érase un elefante boca aariba,
era Ovidio Nasón mas narizado.
Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce tribus de narices era.
Érase un naricísimo infinito,
muchísima nariz, nariz tan fiera,
que en la cara de Anás fuera delito".

Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados