El interés turístico internacional de la Semana Santa Cartagenera define lo que puedes encontrar si visitas la ciudad durante estas fechas.

En Cartagena, las procesiones tienen vocación de madrugada, lo que implica un carácter propio, una comunión con el dolor y el martirio que tan bien se representa en ellas. No puede vivirse igual un paso que se echa a la calle a plena luz del día, que otro concebido para salir del templo cuando la noche es tan profunda como una herida.

Si pudiéramos estar en varios lugares a la vez para no perdernos nada, uno sería la calle, empapándonos de todo cuanto sucede a nuestro alrededor, presenciando el magnífico sentido del espectáculo que tiene esta ciudad milenaria; oliendo el rastro de ceras quemadas; notando en el estómago el golpe de la música rotunda; asistiendo deslumbrados a la perfecta sincronía de unos cortejos cuyos tronos alzados sobre la multitud exhiben, iluminados, tersas colinas de flores que parecen sujetar con suave primor a unas imágenes mecidas bajo la bóveda oscura de los cielos. El otro lugar sería esa bóveda celeste, un lugar en las alturas para comprobar la auténtica dimensión de cuanto ocurre allá abajo, escuchando el estruendo amortiguado por la distancia, los aplausos repentinos, el serpenteante recorrido de las imágenes por la ciudad que las honra.

Cartagena vive estos días con tal entrega que sabe transmitirla a propios y extraños, unida en un mismo objetivo, aunque dividida en la manifestación. Las diatribas entre marrajos y californios responden a un espíritu que va más allá al de la mera competición. Son Cofradías orgullosas de su pasado secular, y no existe contradicción al decir que separan a la ciudad para unirla más. Pero no todo acaba ahí. Ahí comienza, en realidad.

Cartagena y su Semana Santa tienen otros motivos de orgullo. Son fiestas, dicho está, vividas con intensidad. Y el visitante, atónito unas veces, sorprendido otras, emocionado casi siempre, podrá comprobar que las imágenes que procesionan tienen la calidad y la firma de los mejores talleres imagineros, talleres que al amparo del tiempo han alcanzado un renombre que la historia del Arte ha sabido atestiguar. Imágenes rescatadas de la madera por las manos expertas de maestros como Benlliure, Sánchez Lozano, Salzillo, o González Moreno, Abascal, Ardil, García Mengual y Capuz. La ciudad entera sale a la calle el primer gran día, el Viernes de Dolores, el dedicado a su patrona, una estampa de la Virgen de la Caridad a los pies de la Cruz que no hace más que preludiar los diez días que siguen. Intensos. Sin concesiones a lo fácil. Trabajados. Días de noches luminosas.

NOTA: Este año la Semana Santa se celebra del 26 de marzo al 4 de abril. Hay una variada oferta de hoteles en Cartagena, pero si no quieres encontrarte con problemas de última hora, lo mejor es que hagas tu reserva de hotel con antelación. A mí particularmente me encantan el Hotel los Habaneros, un hotel de tres estrellas histórico en la ciudad -construido en 1902 y reformado recientemente- y el Hotel NH Cartagena, un cuatro estrellas situado en un lugar privilegiado a un paso del puerto de la ciudad.

Por cierto, Cocteler@s, yo soy marraja... ¿y tú?